¡Basta de sandías insípidas! Aquí tienes una guía visual infalible para encontrar la fruta más dulce del mercado.

Observa la parte amarilla de la sandía.
Esta parte, que suele encontrarse en la base, es un buen indicador de madurez. Es la zona que toca el suelo durante el crecimiento. Si es amarilla, es buena señal; significa que la sandía ha madurado de forma natural. Por otro lado, una sandía con esta zona blanca aún podría estar verde.

Observa el veteado de la sandía.
Las vetas o el marmoleado de una sandía también pueden indicar su calidad. Las sandías con un marmoleado denso y uniforme suelen ser más dulces y jugosas. Sin embargo, si el marmoleado es escaso o irregular, es probable que la sandía no esté lo suficientemente madura.

Fíjate en el ombligo de la sandía.
El ombligo también puede indicar su calidad. Notarás que algunos ombligos son grandes y otros pequeños. Se recomienda elegir sandías con un ombligo pequeño. Cuanto más pequeño sea el ombligo, más fina será la cáscara, lo que indica una buena madurez. Una sandía con un ombligo grande puede haber sido cosechada demasiado pronto o tratada con productos químicos.