¡Basta de sandías insípidas! Aquí tienes una guía visual infalible para encontrar la fruta más dulce del mercado.

Hoy hablaremos de una fruta emblemática del verano: la sandía. Con la llegada del calor, estas frutas grandes y jugosas inundan los mercados. No hay nada mejor que una sandía refrescante y bien fría para combatir el calor. Desafortunadamente, elegir una sandía dulce puede ser difícil, y a nadie le gusta descubrir que ha gastado su dinero en una insípida. Por suerte, existen maneras sencillas pero efectivas de elegir la sandía perfecta. Aquí te presentamos algunos métodos comprobados para asegurarte de no volver a cometer el mismo error:

Comida:
Observa la sandía por fuera.
Lo primero que debes notar es el color. Las sandías maduras de forma natural tienen un verde apagado, sin brillo excesivo. El verde debe ser relativamente oscuro. Por otro lado, si la sandía tiene un tono grisáceo o es de un verde muy claro, puede que sea menos dulce y su pulpa insípida.

Mira la parte amarilla de la sandía.
La parte amarilla de la sandía, que suele encontrarse en la base, es un buen indicador de madurez. Esta es la zona que toca el suelo durante el crecimiento. Si es amarilla, es una buena señal; significa que la sandía ha madurado de forma natural. Por otro lado, una sandía con esta zona blanca aún podría estar verde.

Observa el veteado de la sandía.
Las vetas o marcas en la superficie también pueden indicar su calidad. Las sandías con un veteado denso y uniforme suelen ser más dulces y jugosas. Sin embargo, si el veteado es escaso o irregular, es probable que la sandía no esté lo suficientemente madura.

 

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