En 1967, cuando eran apenas unos jóvenes llenos de sueños, Antonio y Elena se detuvieron en una calle tranquila para tomarse una foto en su motocicleta favorita.
Jamás imaginaron que esa imagen se convertiría en uno de los recuerdos más importantes de sus vidas.
Antonio tenía poco más de veinte años y recientemente se había comprado su motocicleta gracias a los ahorros que había acumulado durante varios años de trabajo. Elena, con su característica sonrisa, era quien siempre lo acompañaba en todas sus aventuras.
Juntos recorrieron los caminos, visitaron pequeños pueblos y soñaron con el futuro.
La foto fue tomada durante uno de estos paseos.
En aquel momento, no tenía nada de especial.
Eran simplemente una pareja joven que disfrutaba de la vida.
Sin embargo, el tiempo ha transformado esta imagen en algo mucho más valioso.
Han pasado los años.
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