Sol en una botella: El arte y la tradición del limoncello casero

El alcohol: Tradicionalmente se prefiere un alcohol neutro de grano de alta graduación (95 % vol. / 190 grados). Este extrae los aceites esenciales de las cáscaras de cítricos con mucha más eficacia que los licores de menor graduación y evita que el licor se congele por completo al guardarlo en el congelador. Si no está disponible, se puede usar un vodka de alta calidad de 100 grados.

El edulcorante: Un jarabe simple hecho con azúcar granulada y agua filtrada equilibra el intenso sabor cítrico y le da al licor una textura aterciopelada en boca.
Paso a paso: Cómo elaborar tu propia tanda
Elaborar limoncello es todo un ejercicio de anticipación. El tiempo de preparación es mínimo, pero la magia reside en la espera.

1. Pelado con precisión
Lava bien los limones con agua tibia. Con un pelador de verduras afilado o un rallador fino, retira solo la capa exterior de color amarillo brillante. Evita la parte blanca de la cáscara a toda costa. Esta aporta un amargor intenso y fuerte que el azúcar no puede enmascarar fácilmente. Como puedes ver en el plato de cáscaras, necesitas tiras de un amarillo brillante y puro.

2. La infusión (El juego de la espera)
Coloca las cáscaras de limón en un frasco de vidrio grande y limpio y vierte el alcohol sobre ellas. Cierra bien el frasco y guárdalo en un lugar fresco y oscuro. Deja reposar durante al menos 10 a 14 días. Con el tiempo, notarás una transformación fascinante: el alcohol transparente se volverá de un amarillo brillante, mientras que las cáscaras se volverán quebradizas y blancas a medida que se extraigan por completo sus aceites esenciales.
3. Mezcla y suavizado

 

 

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