Detectar una mentira no siempre es fácil. La gente suele fijarse en señales como el contacto visual, los gestos nerviosos o el tono de voz, pero la realidad es que estos indicadores pueden ser poco fiables. Algunas personas pueden parecer tranquilas al mentir, mientras que otras parecen nerviosas incluso al decir la verdad. Por este motivo, varios especialistas en psicología del comportamiento sugieren prestar más atención a las preguntas que se formulan que a los gestos de la otra persona.
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