El ajo ha sido utilizado durante miles de años no solo como un ingrediente imprescindible en la gastronomía, sino también como parte de diferentes prácticas tradicionales relacionadas con el bienestar. Su aroma intenso y sus compuestos naturales han despertado el interés de investigadores y amantes de los remedios naturales en todo el mundo.
Uno de los componentes más conocidos del ajo es la alicina, una sustancia que se forma cuando el ajo se corta o se machaca. Diversos estudios científicos han analizado sus propiedades, especialmente su actividad frente a ciertos microorganismos en entornos de laboratorio. Sin embargo, esto no significa que consumir ajo pueda curar infecciones o reemplazar los tratamientos médicos recetados por profesionales de la salud.
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