Si eres purista en lo que a patatas fritas se refiere, puedes imitar a los belgas y usar grasa de ternera en lugar de aceite vegetal. Ingredientes: 1 kg de patatas, aceite de girasol (cantidad necesaria), agua fría (cantidad necesaria), 2 cucharadas de vinagre blanco. Preparación: Pela las patatas y córtalas en bastones de aproximadamente 1 cm de grosor (puedes dejarlas con piel, pero debes lavarlas muy bien).
Coloca las patatas troceadas en un recipiente grande y cúbrelas con agua. Añade las dos cucharadas de vinagre y remueve suavemente. Déjalas en remojo en la nevera durante al menos 20 minutos; una hora sería ideal. Retira las patatas del agua y sécalas lo mejor posible (puedes usar un paño de cocina o papel de cocina).
Calienta el aceite en una olla o sartén apta para freír. Fríe las patatas por tandas. ¡Disfruta de las patatas más crujientes que hayas probado! Una preparación rápida y sencilla. Prueba esta forma de hacer patatas fritas y verás cómo remojarlas en agua con vinagre marca la diferencia. Nunca más querrás comer patatas fritas preparadas de otra manera.