Algunos crecimos con ellos.
Otros apoyamos su trabajo incluso en las noches más oscuras.
Otros encontramos amor, alegría y felicidad en lo que co-creamos.
Nos acompañaron en nuestros viajes a las enfermerías. En graduaciones y en momentos desgarradores. Durante las risas en las tiendas y en tardes solitarias y plenas.
Y ahora… se han ido.
El tipo de legado que nunca se desvanece.
¿Qué convierte a alguien en una leyenda?
No son premios.
No son legados.
No se trata del tamaño de una viuda.