No traje a mi novio. Traje a mi padre.
Él olfateó. "Polen emocional".
Me reí, y por un instante, todo se sintió exactamente como debía ser.
Entonces todo salió mal.
La ceremonia acababa de empezar cuando una mujer se levantó entre la multitud. Al principio, no le di importancia. Los padres se removían en sus asientos, saludaban a sus hijos y les tomaban fotos. El típico caos de una graduación.
Pero ella no volvió a sentarse.
Una mujer se levantó de entre la multitud.
Caminó directamente hacia nosotros, y la forma en que su mirada recorrió mi rostro me erizó el vello de la nuca. Era como si estuviera viendo algo que había estado buscando durante mucho tiempo.
Se detuvo a pocos metros de distancia.
—Dios mío —susurró. Su voz temblaba.
La mujer me miró fijamente a la cara como si intentara memorizar cada uno de mis rasgos.
Entonces dijo algo que hizo que todo el campo se quedara en silencio.
parte 2
"Dios mío."
“Antes de celebrar hoy, hay algo que debes saber sobre el hombre al que llamas 'padre'.”
Miré a papá. Él miraba a la mujer con terror.
—¿Papá? —le di un codazo.