"Mamá."
"Pruébate uno. Solo un vestido. Si no te gusta, nos vamos a casa y no volvemos a hablar del tema. ¿Trato hecho?"
A través de aquella estrecha abertura, vislumbré un brillo tras sus ojos.
No hay esperanza.
Aún no.
Quizás por curiosidad.
Quizás la autorización más pequeña.
"Un vestido", dijo.
Las tiendas.
El sábado siguiente, conduje hasta el centro comercial, agarrando con fuerza el volante.
La esperanza pendía peligrosamente en mi pecho.
Tras un año de duelo, me atreví a sentirlo de nuevo.
Debería haberlo sabido.
Las tres primeras tiendas utilizaron un lenguaje más suave.
"Existencias limitadas."
"Solo muestras disponibles."
"Podríamos hacer un pedido especial, pero no a tiempo."
El mensaje permaneció sin cambios.
Pensaban que era demasiado grande para sus vestidos.
En la cuarta tienda, vi a Hazel acurrucarse hecha una bolita. Sus hombros se encogieron hacia sus orejas, exactamente como lo habían hecho en el funeral de Mason.
Me esforcé por hacer que mi voz sonara más brillante.
"Todavía queda un sitio. El bonito, el de Maple."
"Mamá."
"Solo una más, cariño."
El viejo apodo casi se me escapa.
Me di cuenta a tiempo.
Esta palabra pertenecía a Mason.
Solo Mason.
En el escaparate de la tienda de Maple Street había un vestido que yo ya me había imaginado puesto en Hazel.
Marfil.
Suave.
Romántico.
Permaneció de pie durante un largo rato frente a la ventana.
Entonces, con una voz que no había escuchado en casi un año, preguntó:
"¿Puedo probar el que está en el escaparate?"
La vendedora la miró fijamente de arriba abajo, lentamente.
Las comisuras de sus labios se tensaron.
"Eso no te va a funcionar, cariño. Estás demasiado gorda."
Sin excusas.
Sin ablandamiento.
Eso es todo.
Hazel no lloró.
Ella no protestó.
Simplemente se dio la vuelta, salió del coche y se subió al asiento del copiloto.
Me temblaban las manos mientras la seguía.
"Hazel, lo siento mucho. Volveré y..."
"Por favor, conduzca."
"Querida-"
"Por favor, conduzca."
Durante todo el trayecto de regreso, mantuvo la mirada fija al frente.
No dejaba de mirar a mi alrededor, esperando las lágrimas.
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